18 marzo 2016

UN TRANVÍA CON JARDINERA

La siguiente lectura llegó con el nuevo año. Tomamos el "Tranvía a la Malvarosa", y de la mano de Manuel Vicent y del otro Manuel (su protagonista) hemos recorrido la Valencia de los años 50. El autor, con un estilo ágil y fresco, casi como en un monólogo interior, nos ha brindado el personaje de Manuel para dar un paseo por las calles de la ciudad en la época franquista: cines, teatros, cafés, burdeles, institutos, estaciones..., con todos los ambientes, sensaciones, olores y personajes que estos lugares encierran. Al mismo tiempo, el protagonista nos fue mostrando su propio cambio, y de ser un adolesente sometido a las aspiraciones religiosas paternas, pasa a ser un jóven estudiante con inquietudes y comienza a asisitir a las tertulias con los intelectuales, a leer literatura y filosofía, a aceptar la sexualidad como algo natural, a adivinar el verdadero sentido de la amistad, de la vida y de la muerte...
Comentamos bastante sobre las posibles connotaciones autobiográficas que contiene la novela, así como los distintos crimenes que aparecen en la misma, todos reales y con gran impacto en aquella época, también sobre el personaje de Vicentico Bola y su afán por sacarle partido a la existencia, pero lo que más nos ha gustado, es que es un libro con música, porque cada vez que Manuel recuerda o escucha una canción, no se limita a decir su título y su intérprete, no; la recita para poner a la historia su propia banda sonora: "Dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo esa razón...".
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