22 marzo 2011

Y otra vez, hemos faltado a "nuestras citas", y... ¡otro cambio!

O el tiempo pasa muy aprisa, o las lectoras de nuestro Club leen a un ritmo vertiginoso, o no damos abasto con el trabajo, pero las lecturas se van sucediendo en un abrir y cerrar de ojos sin conseguir mantener el blog al día.
La sesión del día 25 comenzó con las últimas opiniones sobre "Míra si yo te querré".  La novela había gustado de forma generalizada, su lectura había resultado fácil y amena, y el final fue lo que generó más polémica: ¿llegan a saber quiénes son una y otro?, ¿por qué silba él la canción si no?, ¿acaso no intuíamos que el encuentro no iba a ser fructífero?... Diversidad de opiniones, pero  lo cierto es que casi todo estaba dicho ya.
Entregamos el nuevo libro, "Los renglones torcidos de Dios" de Torcuato Luca de Tena, dimos unas ligeras pinceladas biográficas sobre la vida y obra del autor, comentamos sobre su estancia voluntaria en un hospital psiquiátrico para mejor documentarse al escribir la novela, y una recomendación: no leer la parte trasera de la cubierta porque destroza de un plumazo lo que de intriga contiene. Convinimos en llegar hasta la página 134.
Esta "imaginaria barrera" se había sobrepasado con creces, por parte de algunas de nuestras lectoras, el día 4 de marzo (nuevas advertencias de que es conveniente que todos sigamos un ritmo, que pueden intercalarse otras lecturas, etc.). Comentamos sobre todo, lo bien que están compuestos los personajes, tanto el principal de Alice Gould, como el de los profesionales que trabajan en el psiquiátrico, y sobre todo, la diversidad de patologías que representan la totalidad de los internos del centro. Es sobrecogedora la variedad de enfermedades y los matices dentro de cada cuadro clínico. Pero además, el autor también siente particular interés por caracterizar físicamente a los personajes; en ocasiones hasta sus actitudes y gestos son descritos al milímetro, incluso los lugares son pautados como si se tratase de escenarios. Tal vez esto se deba a que Don Torcuato también fue un activo dramaturgo, y esto se deja entrever en su narrativa. Para la próxima sesión llegaríamos hasta la página 256 (quien no lo hubiera hecho ya).
El día 11 seguimos comentando sobre la variedad de enfermedades mentales, pero también la humanización que el autor hace de los enfermos, cargándoles no solo de tics y rarezas, sino también de sentimientos;  sobre el contraste y diferencia entre los metodos de los profesionales trabajadores del centro, y  sobre la fuerte personalidad de la protagonista quien, junto con su inteligencia y magnetismo, nos va arrastrando por toda la trama sin saber si vamos de la mano de una detective encerrada con engaños en un manicomio, o de una auténtica paranóica de la que nos resistimos a creer que lo es.
La próxima sesión será la última con "Los renglones torcidos de Dios".
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