11 enero 2015

De las profundidades de Toledo a los cielos de Extremadura.

Definitivamente "El Club Lovecraft" no será uno de nuestros libros de cabecera... Tenemos que admitir que esas grandes y aparatosas dosis de fantasía, no nos van... ¿que le vamos a hacer? Aún así, y animados sobre todo por los recorridos, descripciones y leyendas, por y sobre Toledo, hemos finalizado la lectura...!!!  
Para ser justos, hemos de agradecer a este título el que las sesiones de nuestro Club hayan estado bastante nutridas de comentarios, alusiones a otros autores y -sobre todo- nos haya servido para acercarnos al gran Lovecraf que da título a la novela, al que hemos dedicado bastante tiempo.
Y pasamos página.
Emprendemos la lectura de "Cielos de barro" de Dulce Chacón. Un cambio radical, como decía. Radical y bienvenido.
Nada más entregarles el libro, una de nuestras lectora lo abrió, leyó la primera frase: "Vino de noche. Dijo que regresaba para morir" y comentó: -Sólo con el comienzo, y ya creo que me va a gustar.
A mí me parece que el principio de los libros es bastante importante, y algunos se recuerdan toda la vida, pero en este caso la frase con que la autora culmina la obra, es todavía mejor..., aunque -por supuesto- no voy a transcribirla porque lo indicado es llegar a ella al terminar de leerla.
Dulce Chacón ha cautivado por primera vez a quienes no la conocían, y ha vuelto hacerlo con quienes ya la habíamos descubierto en "La voz dormida". Tiene un estilo literario muy personal, es muy cercana en su narrativa, nos atrapa, nos envuelve en la historia hasta hacernos sentir que más que leer, simplemente estamos escuchando... La guerra y las posguerra como telón de fondo, y ricos y pobres, criados y señoritos, venganzas y traiciones, un narrador que no conocemos y otro -Don Antonio, el abuelo- que nos va contando lo demás...
Y a salto de mata, voy escribiendo demasiado por detrás de lo que vamos leyendo. El tiempo siempre va en contra de los Bibliotecarios!!!

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