30 marzo 2010

Seguimos -despacio- con la lectura de la Regenta.

La lectura lentamente va despegando y comienzan las observaciones, los comentarios, las curiosidades... Es cierto que casi nadie -salvo alguna excepción- logró completar la lectura de los 10 primeros capítulos, pero esto no importa demasiado cuando sirve para crear una buena tertulia: la moral de las clases sociales altas les ha llamado poderosamente la atención por la hipocresía que encierra en su modo de practicarla. Por otro lado, el laberinto de personajes es enorme y da para mucho, aunque el autor nos proporciona una  descripción detallada (externa, pero sobre todo interna) de cada uno de ellos en el momento de su aparición, con lo que la construcción de cada uno en nuestra imaginación resulta fácil, y los comentarios a propósito surgen espontámente: el carácter de la madre, el humor de Rapamilán, las "crisis" de Ana Ozores... Pero lo cierto es que avanzamos muy, muy lentamente; en las dos últimas sesiones (las de los días 19 y 26 de marzo), conseguimos apenas llegar al ¡capítulo 12!... Sin comentarios: hacemos lo que podemos.
Ya no tendremos club hasta el día 8 de abril, con el compromiso de leer hasta el capítulo 15 inlusive, que es la mitad de libro. Ya veremos.
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