27 febrero 2026

Y LO FINALIZAMOS

Continuamos con trimestre, y como la lectura de Martínez de Pisón había sido relativamente corta y pertenecía además a su primera fase como escritor, nos pareció pertinente seleccionar otra novela más reciente, y así conseguimos el lote de "Dientes de leche". Todo un acierto por dos razones. La primera es que permite ver como ha evolucionado el autor en forma de escribir, como ha ido enriqueciéndolo, y en segundo lugar, porque esta es una novela que va de menos a más, va ganando fuerza según se avanza en la lectura. 

El grueso de la trama se desarrolla en Zaragoza en torno a la figura de un voluntario de las brigadas italianas, que llega a España para luchar contra los republicanos y decide quedarse. Pero la Guerra Civil,  la posguerra, el desarrollo de la dictadura y sus horas finales, hasta llegar al triunfo del Partido Socialista en 1982, que es el arco temporal que abarca la novela, sólo es utilizado por el autor como un trasfondo histórico para presentarnos una historia que nos habla sobre las relaciones entre esposos, las relaciones de estos con los hijos, de los hijos entre ellos, de la reconciliación y del perdón, algunos de los cuales, si recordamos, aparecían también en "El fin de los buenos tiempos".

Es esta la historia de una familia, un retrato narrado sin un ápice de sensiblería, con una gran eficacia narrativa y emocional, con un dibujo de los personajes admirable y una estupenda combinación de los espacios y los tiempos con las peripecias familiares.

Un título que -en nuestra opinión- no hay que dejar de leer.

En el otro grupo, repartimos "El médico de Toledo" de Matt Cohen, uno de los escritores canadienses más prestigiosos. La novela se presenta como un llamamiento a la tolerancia y el entendimiento entre los hombres, más allá de credos y religiones, y presenta la medicina como una profesión de fe en los progresos en esta ciencia frente al miedo y la ignorancia medievales.

Nosotros abordamos la lectura con ilusión, porque nos gusta la novela histórica y somos toledanos, pero no sabemos muy bien si, porque (según hemos podido consultar) la traducción no es muy acertada, si porque los personajes se caracterizan fundamentalmente por ser, o bien buenos, muy buenos, o bien malos, muy malos, y porque la dosis mínima de cierto rigor histórico hay veces que no se ve por ninguna parte, nos ha decepcionado bastante.

Lo sentimos, pero no podemos decir nada más.

Y como al grupo que le habían tocado las lecturas de Martínez de Pisón, que eran inferiores en extensión a las del otro, les quedaba tiempo, renovamos lote y leyeron también "El río que nos lleva", que ya quedó comentado en la entrada anterior.

Esperamos volver a estar pronto con vosotros.